Gasol lleva a los Lakers a Boston
Junio 16, 08 por Extra Deportes

La final de la NBA más esperada en las dos últimas décadas se liquidará en el Boston Garden. Los Lakers evitaron la muerte súbita en el quinto partido, con Gasol de protagonista, y doblegaron la férrea resistencia de los Celtics. La situación continúa en franquía para los de Boston, mucho más fiables en su guarida, donde esta temporada suman 47 victorias y siete derrotas. Pero los Lakers mantienen el empeño de hacer realidad lo imposible: ningún equipo ha sido capaz de remontar una desventaja de 3-1 en la final. Con un agravante: se juegan los dos últimos cartuchos en Boston, el primero a las tres de la madrugada del miércoles (hora española).
Los Lakers sufrieron de lo lindo. Gasol acudió al rescate, cuadró una estadística notable -19 puntos, 13 rebotes, seis asistencias, un robo y dos tapones-, abrumó a Garnett, pieza capital de los Celtics, y enriqueció el juego ofensivo en el que repetidamente se ha atascado su equipo.
Tanto su técnico, Phil Jackson, como Bryant elogiaron a Gasol. “Ha estado agresivo y ha hecho algunas acciones brillantes”, dijo Jackson; “ha realizado un buen trabajo en los dos lados de la cancha y, al final, ha rematado una contra importante. Pero todos los titulares han sido decisivos. Era el partido que necesitábamos”. Gasol convino que fue su mejor actuación en la final.
Bryant bordó el primer cuarto. Como los Lakers. Sus 15 puntos, incluidos cuatro triples en cinco intentos, y la labor de Gasol en el interior de la zona dieron al equipo 19 puntos de renta (41-22). Pero, cuando Jackson dio cuerda a los suplentes y Pierce tomó el mando, todo cambió. Pierce es el hilo conductor de la final, pero se encontró solo en un equipo muy perjudicado por la ausencia de Perkins por lesión, los problemas con las faltas de Garnett y la mala actuación de su base titular, Rondo.
Los reservas de los Lakers ya habían dado muestras de su escasa fiabilidad. Ariza, Mihm, Walton, Farmar y Odom formaron un quinteto del que abusaron los Celtics. Los Lakers frenaron en seco (43-39).
El regreso de los titulares no evitó el colapso, pese a que encontraron por fin a Odom a base de doblar balones bajo el aro. Se repetía la historia del cuarto partido, en el que perdieron 24 puntos de ventaja. Esta vez, el descalabro empezó con un parcial de 0-15 en cinco minutos y medio. Los Lakers dejaron su ventaja en dos puntos (60-62).
Pierce, que concluyó con 38 puntos, ocho asistencias y seis rebotes, impuso su ley. Anotaba, forzaba faltas y generaba el juego ofensivo de su equipo. Jackson, dado el fracaso de Radmanovic y Walton, decidió emparejar a Bryant con el capitán de los Celtics. El resultado no pudo ser peor. En ese momento crítico, con el equipo martirizado y extendiéndose un rumor de rendición entre el público, Gasol marcó el punto de inflexión con cinco puntos consecutivos.
En el último cuarto estuvo a punto de repetirse la historia. Se estiró de nuevo el marcador (88-74), pero los Celtics empataron a 90 a falta de cuatro minutos y medio. Esta vez, Jackson manejó mejor el final. Situó en la pista a Fisher y Farmar.
Los Celtics vendieron cara su piel y, pese a la derrota, regresan a casa con ventaja en la serie por 3-2 y con la sensación de ser mejores en el juego táctico, defensivo y de equipo. Y, si los Lakers tienen a Bryant, ellos tienen a Pierce.
“Somos conscientes de que será muy difícil y de que nadie ha remontado un 3-1. Pero, si conseguimos ganar el sexto partido, la presión para ellos va a ser enorme”, adujo Gasol tras el partido. Además, reconoció que es necesario frenar a Pierce: “Hay que hacer un esfuerzo colectivo para que no sea tan efectivo, no entre tanto en la pintura y no disponga de tantos tiros libres”.
Los Celtics arrastran algunos problemas que permiten soñar a los Lakers. Además de la baja de Perkins y del mal partido de Rondo y Garnett, su entrenador, Doc Rivers, desveló que uno de los hijos de Ray Allen, parte del trío sobre el que se aguanta Boston este año, sufre un grave problema de salud. Todavía no está dicha la última palabra
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Como todos lo predecían, el duelo del de las Finales de la Conferencia Este entre Celtics y Detroit sería muy equilibrado, se han repartido sendas victorias y es por ello que tendremos que ver mínimo otros dos juegos para conocer quién sella la cuarta victoria. Boston está comenzando a sentir el peso de haber disputado 14 juegos en las dos primeras faces (contra Hawks y Cavs), y a pesar de que su quinteto títular ha mantenido el ritmo de los Pistons, cuando sus estrellas descansan en el banco, Detroit ha sacado ventaja por la profundidad de su banco.
Detroit no ha tardado en empatar la eliminatoria ante los Celtics y quitarle la ventaja de campo, y es que los Boston cayeron anoche en el segundo duelo que disputaron en el TD Banknorth Garden, en el que intentaron hacer bueno el factor campo, pero al final cayeron de seis puntos, 97-103.

Jugar en los Lakers tiene estas cosas. Defender los colores del equipo más glamouroso del planeta puede provocar que un partido capital se asemeje más a un guión de Hollywood que al primer choque de la final de la Conferencia Oeste de la NBA. La franquicia californiana se sobrepuso a una nula primera mitad de su gran estrella, remontó 20 puntos de desventaja y no se hundió cuando una autocanasta puso el empate en el marcador a falta de poco más de un minuto, para acabar superando 89-85 a unos Spurs que se hundieron en la segunda mitad.
Los Angeles Lakers lograron su pase a la final de la Conferencia Oeste tras ganar el sexto partido de la serie en la cancha de los Utah Jazz (105-108). El conjunto californiano tuvo el partido dominado hasta el último cuarto, donde llegó a ir ganando por 17 puntos, pero una vez más se dejó remontar y acabó sufriendo de lo lindo. Los Jazz tuvieron la opción de forzar la prórroga pero Mehmet Okur y Deron Williams no acertaron con el triple decisivo.
Pau no estuvo especialmente afinado con el tiro durante los dos primeros cuartos, sólo anotó seis puntos con una estadística de 3-10, pero en defensa estuvo soberbio. Once rebotes y dos tapones. Los Lakers se marcharon al vestuario con 19 puntos de ventaja (43-62) y con la sensación de tener el partido resuelto gracias a la actuación de Kobe Bryant, la defensa de Pau, los robos de balón y a los 16 puntos de Fisher, que le amargó la noche a Deron Williams, y la aportación de un inspirado Vujacic con 12 tantos.
Sin embargo, el partido dio un giro inesperado en el último cuarto. La lucha de banquillos que se produjo dejó muy claro que el segundo quinteto de los Lakers tiene muy poco que aportar en cancha. Los Jazz fueron recortando diferencias poco a poco de la mano de Paul Millsap, autor de 10 puntos en apenas cinco minutos, y llegaron a colocarse a dos puntos (105-107) gracias a cinco triples consecutivos, dos de Kirilenko, otros tantos de Okur y uno más de Deron Williams.



