El Scudetto toma vida
Marzo 24, 08 por Extra Deportes
Han sido 29 jornadas de aplastante dominio neroazzurri. Solvencia, resultadismo y juego físico, proporcionaron desde el arranque del campeonato, una diferencia cómoda y manejable para el Inter. Con una plantilla muy extensa (que no con muchas alternativas de juego), Mancini logró alternar jugadores y minutos con el respaldo inconfundible que le daba la clasificación, pero desde que cayó derrotado en Anfield (en una cita llena de despropósitos interistas), la moral del equipo se ha desquebrajado al son del crédito de su técnico. Tres empates (Sampdoria, Roma y Génova) junto a dos derrotas (Nápoles y Juventus) en sus últimos siete encuentros ligueros, han dado un giro al Scudetto, que se anima en un tramo final de infarto.
Más allá del bajón de un Inter siempre a la expectativa y decepcionante en cuanto a actitud, el principal culpable de que este renacer de la Serie A ha sido la Juventus. Los de Claudio Ranieri han demostrado ese carácter inconfundible que se les atribuye con el simple hecho de vestirse de bianconeri. Presión en toda la cancha, desgaste físico fuera de lo común, ambición, carácter ganador y eficacia, la misma que viene demostrando año a año y que sólo se vio interrumpida por un ‘Moggigatte’ de infausto recuerdo.
La Vecchia fue fiel a su estilo. Saltó al Giuseppe Meazza como un grande, jamás dio un paso atrás y planteó el partido con mucho más oficio que el líder, al que tuvo contra las cuerdas en un inicio que reflejaba una noche larga para los locales. No había tiempo para la inspiración, sino para el pensamiento rápido y la ejecución instantánea. Allí, se llevó el ‘Derbi de Italia’ (1-2).
Pese a que todo se igualó a base de parones constantes debido al planteamiento clónico de dos equipos con más garra que creatividad, en el arranque de la segunda mitad apareció la estocada juventina. Entrada potente de un Camoranesi veloz y estelar (volvió a una convocatoria con Italia) y definición perfecta ante Julio César. Es cierto que el italo-argentino arrancó en posición antirreglamentaria pero la Vecchia sacó de nuevo su experiencia para pausar, dormir o congelar una cita que se escapó minutos después cuando el gran Del Piero, que estuvo enorme, regaló una asistencia con un toque sutil a Trezeguet que, desde luego, no iba a dejar escapar. Pese a la colaboración de Burdisso, el galo sumó 17 goles y sigue dando registros de crack contra la malvada tiranía de un Domenech que no le lleva convocado ni llamando a más de 30 seleccionados.
Como se debía presuponer, el Inter ganó aliento en la recta final a base de orgullo, el que le ha sacado de apuros en varios partidos donde el tiempo extra le salvó (Parma y Roma sobre todo), pero no fue suficiente con un gol postrero de Maniche y el posterior disparo al palo del luso. Sin embargo, más allá de la derrota, las dudas que genera el actual estado anímico del líder es lo que sustenta el sueño romano, además, claro está de los cuatro puntos de distancia entre ambos.
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